Las bebidas sin alcohol tienen una carga fiscal del 50%

22 jun 2016.- La presión fiscal fue uno de los problemas que más afectó a la actividad económica durante los últimos años, al punto que la creciente escalada tributaria terminó ubicando a la Argentina en segundo lugar en la región -apenas detrás de Brasil- cuando de cobrar impuestos se trata.

En el caso local, los motivos de la suba se pueden explicar, principalmente, por la falta de actualización de los parámetros de los principales gravámenes nacionales, como el Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales.

A eso hay que sumarle la creación de tributos (como el que recaía sobre el cobro de dividendos, la venta de acciones de empresas que no cotizaban en bolsa o los automóviles de alta y media gama) que caracterizaron los últimos años a la administración kirchnerista.

La aplicación de retenciones sobre operaciones que involucraban moneda extranjera también ayudó a incrementar la presión tributaria. No hay que olvidar que, en definitiva, se terminaba cobrando a cuenta de un impuesto que no alcanzaba a los que realizaban estas operaciones.

Pero la culpa no fue sólo de Cristina Kirchner. Por el contrario, los gobernadores e intendentes aportaron su granito de arena con el aumento de las alícuotas (fundamentalmente, Ingresos Brutos) o la imposición de nuevas tasas municipales.

Claro que algunos sectores fueron más perjudicados que otros. Tal es el caso de la industria de bebidas sin alcohol, donde el componente tributario explica la mitad de valor que se exhibe en las góndolas de los comercios.

Al menos así lo informó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) en un reciente informe, donde destaca que casi el 50% de lo que abona el consumidor final se explica por impuestos seguridad social.

Qué impuestos se pagan
En concreto, el trabajo firmado por Andrés Mir y Sofía Devalle, destaca que el costo impositivo y de seguridad social total contenido en el precio de venta al público de un producto promedio del mercado de bebidas analcohólicas se estima en el 49,74 por ciento.

El porcentaje se reduciría al 45,02% si se considerara que los aportes personales a los regímenes previsionales y de obras sociales no son, pese a su obligatoriedad, un costo tributario para las empresas.

Los impuestos nacionales representan casi el 29% del total del precio al público (lo que significa un 58,1% del costo tributario – previsional total), donde el IVA es el de mayor incidencia (16,66% del precio).

El régimen de seguridad social que supone un 11,5% del precio (23,12% del costo total) y finalmente los impuestos subnacionales que justifican un 9,34% del precio al público (18,78% del costo total).

A nivel provincial, los constantes crecimientos que en la última década han experimentado las alícuotas del Impuesto a los Ingresos Brutos hicieron que, en la actualidad, éste es el segundo impuesto en importancia en lo referido a su impacto sobre el precio al consumidor.

«El Impuesto a las Ganancias ocupa el tercer lugar en importancia dentro de los factores tributarios contenidos en el precio de venta al consumidor, representando el 5,89% para el ejemplo desarrollado», explica el trabajo.

Esta posición relativa se mantiene aún si se adiciona la tasa correspondiente a la distribuciónde utilidades, con lo cual el gravamen sobre la renta en su conjunto pasaría a justificar el 6,5% del precio.

En materia impositiva les siguen en importancia: Internos (un 4% del precio final), Débitos y Créditos (1,74% del total) y las tasas municipales sobre las ventas (1,88%).

Por último, el informe destaca la gran importancia que poseen los regímenes de Seguridad Social los cuales «incidirían en el precio de venta final con un 11,5% del mismo y si se computaran solamente las contribuciones de empleadores se ubicarían en el 6,79%«.

Al comparar la carga tributaria del sector con lo que sucedía en 2005, el resultado fue que el costo estimado se ubica 5,2 puntos porcentuales por debajo del obtenido en base a los valores vigentes en el año 2015.

O, tal como especificó el informe del IARAF, dicho incremento «supone un crecimiento de lacarga fiscal real en el período del 11,7 por ciento«.

Entre las principales causas que explican el incremento se encuentran principalmente en los aumentos de los impuestos provinciales y municipales. En efecto, elevaron su incidencia en el precio al consumidor en poco más de 3 puntos porcentuales.

Asimismo, el componente previsional también muestra un aumento en su incidencia que alcanza a 1,9 puntos a causa de la alícuota reducida de aportes personales que abarcaba en el año 2005 a la gran mayoría de los trabajadores y del impacto del mayor costo del sistema de riesgos de trabajo.

Un comparativo por provincias
Desagregando el componente impositivo según las distintas ciudades argentinas se aprecia cierta variabilidad en el impacto sobre el precio, debido a las diferentes alícuotas aplicadas sobre ciertos eslabones de la cadena, como la industria, el transporte y el comercio, mayorista y minorista.

En el caso de Ingresos Brutos sobre la industria, cabe aclarar que se consideró la alícuota de contribuyente local en el caso de las provincias de mayor densidad poblacional y las principales de cada región del país.

Para ello, consideraron que las plantas se instalan cerca de los mayores centros de consumo, mientras que para las restantes provincias se aplicó la alícuota para industria de extraña jurisdicción.

Fuente: / iprofesional.com

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